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El Rayo Americano
"Sucede que las caprichosas formas del laberinto interior ya no sirven de refugio donde observar el crecimiento de la maleza, la piedra no ofrece su silencio, sino que en ella retumba la tormenta que en la superficie se celebra.
Un sendero líquido conduce al ascenso. Solo el sol reflejado en los machetes alzados alumbra el camino, por donde avanzan los sobrevivientes del rayo."
Nicolás Novali
Sábado 8 de Mayo de 2010 - 20 hs
Exponen: Paula Duró y Nicolás Novali
Invitados especiales para la ocación:
Chancha Vía Circuito
Tremor DJ Set
El G
Hay muestras en las que relatar la inauguración es irrelevante a la obras. Hay inauguraciones que son molestas para el que se esté fijando en algo más que saludar a todo el mundo. Hay veces que para escribir una reseña es mejor regresar luego. En el caso de El Rayo Americano, la exhibición de Paula Duró y Nicolás Novali que inauguró el pasado 8 de mayo en Casa Brown, nada de esto aplica. Toda la música, las luces bajas, el sahumerio, la lectura del tarot...en fin, todo el baile, botella y baraja, era parte intrínseca de la potencia del rayo. Esta no era una muestra colectiva más para estos artistas, sino una experiencia cuidadosamente conjurada; un junte de dos artistas cuya obra tiene una relación muy particular con la espiritualidad y su cruce con la ciencia y, más que inauguración, fue un evento.
La muestra El Rayo Americano consiste de varias pinturas de Paulá Duró e instalaciones de Nicolás Novali, una con velas realizadas por el propio artista y la otra con honguitos hechos en azufre acompañado de luces neón. Las pinturas de Duró son coloridas y juguetonas, con toques de pintura fluo que se revelaron cuando, más entrada la noche, se bajaron las luces. Este material, resabios de una visita a Chile, ahora forman parte integral de las pinturas de esta artista. La pintura plana cobra dimensión con los colores verde, azule, rosa y anaranjado que saltan a la vista desde su escenario mágico. Las piezas muestran unas escenas panamericanas con una clara referencia figurativa al realismo socialista, pero cruzada con la fantasía del paisaje americano. Estas pinturas de Duró no son nuevas para aquellos que vieron algunas en las exhibiciones colectivas en que participó el año pasado, o han visto el sitio web de No Definitivo, el colectivo de artistas transandinos al que ambos artistas pertenecen. Sin embargo, verlas todas de una vez le dan una coherencia que hacía falta porque conforman un relato más claro de su obra y entendemos mejor el mundo que pinta y quienes viven en él. Estas pinturas son pobladas por seres que, más que nada, reflejan hibridez o ambigüedad étnica. El fuego, el paisaje, los retratos de jovencitos y las referencias shamánicas, a los animales o, mejor dicho, a los disfraces de animales son constantes en su obra. La ternura de su obra reside en hacer, de una vestimenta shamánica, una camperita de colores para una niña.
La sensación mística de la noche era reforzada por las instalaciones de Novali, quien nuevamente presentó obra realizada en cera. Este material es maleable y efímero pero a su vez siempre es reutilizable. Novali creó un diminuto pueblo en una esquina de la sala, completo con cementerio, monumentos, casas, silos, pinos, etc. El pueblo entero estuvo en llamas en un momento u otro de la noche. El pueblo hecho en velas se puede ir derritiendo hasta que sólo quede un charco de cera, que luego se hará duro y podrá ser vuelto a derretir para crearse nuevamente. En obras anteriores ha realizado piezas con hongos vivos, ya sean dibujos realizados con cultivos de hongos, o pinturas o esculturas que van siendo consumidas por estos con el paso del tiempo. La obra de Novali tiene un acercamiento científico a la vez que místico al paso del tiempo y la maleabilidad de las substancias. La otra instalación, titulada Opus Nigrum, consistía de pequeños hongos hechos de azufre que, como bien apunta Novali, es el material del diablo y los volcanes. El título de la pieza alude directamente a una formula alquímica que establecía la fase de separación de la materia. Ambas piezas reflejan un interés por la disolución de las formas y la transformación de la materia.
La mutua elección de parte de parte de los artistas para realizar esta muestra es muy acertada. Esta elección fue hecha hace ya unos años, pues forman parte de un colectivo de artistas de la Argentina y Chile llamado No Definitivo. Este grupo se formó hace 5 años y actualmente cuenta con la participación de 25 artistas de ambos países. En esta ocasión, El Rayo Americano fue rotundo; por su lado, Duró tomó las paredes, y el piso era de Novali, quienes luego se juntan en una instalación de una carpa llena de hojas, sahumerio tibetano, figuras religiosas de diversa índole, completa con tarotistas que estuvieron atendiendo personas hasta que el agotamiento no permitió más. La muestra estuvo acompañada de música apropiadamente influida por sonidos nativos que pusieron a todos a bailar. Sin duda, El Rayo Americano es una muestra vivida intensamente.
La muestra se puede visitar los sábados en Casa Brown, Almirante Brown #810 en La Boca, los sabados 15 y 22 a partir de las 19 hs o por acuerdo previo llamando al 15 57825556.
Marina Reyes Franco
En Casa Brown
Alte Brown 810. Cap.Fed

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