| MARGARITA DITTBORN "Still Life" Fotografía Digital - 2006 - 1 Mención Honrosa en Concurso de Arte Joven 06 - Museo de Artes Visuales - Santiago de Chile |
"Goce y sacrificio pueden apreciarse en la fotografía aquí presentada por Margarita Dittborn. Su formato, una Natura Morta, cual Caravaggio, Reni, Gentileschi, revitalizando la cuestión barroca para hacerla coincidir más que como expresión de algún lineamiento contemporáneo, con su particular concepción de lo visual, en donde la distinción entre artista y obra, fluctúa en un universo aparte. Con expresividad barroca, el trabajo en cuestión revela la voluntad de la artista de apropiarse de significativos elementos en la historia del retrato para incluirlos en la matriz de la historia de su obra. La disposición de los objetos retratados, tradicionalmente captados en el orden aleatorio en que son hallados, según el género de la Naturaleza Muerta indica, subrayan el ansia de apropiación en que la artista se encuentra, reconociéndose ella misma como un graficado centro de mesa: La inmaculada cabeza, que se ofrece en gesto vivo, resta mucho del ajusticiado Holofernes o El Bautista, se asemeja en cambio a la vista de algún animal privilegiado en un festín de Cacciatori; los frutos alrededor de la bandeja, en la plenitud de su totalidad, compañeros del sabor y complemento de deseos; los espirituales lirios revelando la profundidad del éxtasis invocado; el perro dividido del cual sólo vemos sus partes postreras, acusando una falta que en cambio parece continuar en la gozosa testa aquiescente. La obra posibilita entonces, varias lecturas en el desmenuzamiento de sus elementos de clara raíz alegórica contrareformista, subyaciendo un erotismo que delinea los trazos que separan –no oponen- a Margarita Dittborn de la religiosidad rigurosa del Barroco. Sin embargo, es ésta misma visualidad la que permite a la artista dar cuenta de la dualidad que rodea a su trabajo, en donde la aparente singularidad de los elementos da paso a un deseo informe que se apodera de ellos enlazándolos, obligando a la complicidad del espectador. El trabajo de la artista ha sido aquí hacernos participes de su juego paródico, una ilusión que desnuda un deseo cómplice, donde es ella quien provee de su puesta en escena, con la organicidad de un cuerpo-obra con satisfacción, esta vez si, religiosa." Andrés Grillo C. |
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